martes, 19 de marzo de 2019

FRUTAS TARDÍAS de Eugenia Pérez Tomas


        Frutas tardías, la primera novela de Eugenia Pérez Tomas, explora, de la mano de un personaje deforme, los acontecimientos familiares de Elisa. Con una voz singular dentro del panorama de la literatura contemporánea, Pérez Tomas narra una historia de iniciación, exponiendo el relato a través de lo fluido, lo monstruoso, lo que intenta permanecer oculto y, a la vez, no deja de estar cerca.

        La lectura de Frutas tardías se presenta como una experiencia de completa originalidad, convirtiéndose en una aventura en sí misma, que nos invita a protagonizar.



        Eugenia Pérez Tomas nació en Buenos Aires en 1985. 
        Escribe y dirige teatro. Publicó Las casas íntimas (Libros Drama, 2013), Disparo de aire (Libros del Rojas, UBA, 2015) y Hacer un fuego (Rara Avis Editorial, 2019).

        Frutas tardías es su primera novela.

FRUTAS TARDÍAS
NOVELA
Eugenia Pérez Tomas
Paisanita Editora, 2019
Fotografía: Patricia Pérez Ferraro
Arte: Mambo ::: Pablo Rivas

Link a PREVENTA. (Se retira en abril por Palermo, Centro o en el Stand 2113 de la Feria del Libro).

PERSONAS QUE LLORAN EN SUS CUMPLEAÑOS de Gustavo Yuste


        La primera novela de Gustavo Yuste, Personas que lloran en sus cumpleaños, abre ese mundo donde las parejas, amigos y familiares, viven con desencanto e inestabilidad emocional sus relaciones.

        Nati, Pablo, Romina, Walter y Gastón, encarnan una suerte de comedia romántica del siglo XXI, contada con el ritmo y las inflexiones de la literatura actual, con sus silencios y su velocidad narrativa.

        Escrita en forma de diario, en un cuaderno artesanal, la novela de Yuste explora sin prejuicios las posibilidades del amor.

        ¿Por qué hay personas que lloran en sus cumpleaños? No vamos a obtener esa respuesta y ninguna otra, pero la lectura de esta novela nos dejará la emoción de esas historias que de tan cercanas, no se pueden olvidar.



        Gustavo Yuste nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1992. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista. Cofundador de la revista digital La Primera Piedra. Publicó los libros de poesía Obsolescencia programada (Eloísa Cartonera, 2015), Tendido eléctrico (Objeto editorial, 2016), Las canciones de los boliches (Santos Locos, 2017) y Lo que uso y no recomiendo (Modesto Rimba, 2018). En 2016 fue jurado de selección de Apología 3 (Letras del Sur) y en 2017 fue seleccionado en la Bienal Arte Joven Buenos Aires en la categoría Escritores. 

        Personas que lloran en sus cumpleaños es su primera novela.



PERSONAS QUE LLORAN EN SUS CUMPLEAÑOS
NOVELA
Gustavo Yuste
Paisanita Editora, 2019
Fotografía de tapa: Lucía Rubiolo
Fotografía de autor: Virginia Torres Schenkel
Arte: Mambo ::: Pablo Rivas

Link a PREVENTA. (Se retira en abril por Palermo, centro o Stand 2113 de la Feria del Libro).

ANITA de Ariel Bermani


En Anita Ariel Bermani recupera una historia del pasado, sin que nos quede del todo claro hasta dónde avanza la ficción y hasta dónde prevalecen los recuerdos. El personaje de Anita se basa en la crítica, profesora y lingüista argentina, Ana María Barrenechea, a principios de los años 90, cuando ella dirigía un instituto de investigación de la Universidad de Buenos Aires.

Se trata de una lectura ágil y placentera, por la que circula una serie de personajes encantadores y tal vez algo olvidados, que transitaron por ese espacio. Bermani narra con fluidez, sin dejarse contaminar por la nostalgia y nos trae un libro que no escapa al humor ni a la mirada crítica de una época.

Junto con Anita, se presentan cuatro relatos breves sobre otras mujeres, también protagonistas de algo que podría leerse como una historia personal de iniciación en la literatura.



Ariel Bermani nació en el Gran Buenos Aires, en 1967 y vive en la ciudad de Buenos Aires desde 1990. Publicó cuentos, artículos y poemas en revistas y antologías. Es autor de las novelas: Leer y escribir, Veneno, El amor es la más barata de las religiones, Quedarme acá, Furgón, Agua, Anita y Messina. También de los cuentos de Ciertas chicas; de las crónicas de Inochi wa takara; de un libro de reflexiones sobre el oficio de escribir, Procesos técnicos; y de tres poemarios: No sé nada de ballenas, La relación con los objetos y Tenemos que hablarlo.
Recibió el premio Emecé 2006, la Segunda Mención en el Premio Clarín 2003 y la Beca Bicentenario a la creación literaria del FNA, en 2016. Parte de su obra fue traducida al hebreo y al francés. Es narrador, poeta, coordinador de talleres de escritura y de lectura y editor.

ANITA
NOVELA
Ariel Bermani
Paisanita Editora, 2019
Fotografía: Lucía Rubiolo
Arte: Mambo ::: Pablo Rivas

Link a PREVENTA. (Se retira en abril por Palermo, Centro o en el Stand 2113 de la Feria del Libro)

BICHO TALADRO de María Insúa


        A los personajes de María Insúa les gusta probar los límites del dolor, se lastiman entre sí y quedan presos del lenguaje con que la narradora de esta novela los sarandea, los moviliza.

        Bicho taladro tiene más de objeto o bicho raro que de taladro. O sí taladra, pero subrepticiamente, sin que se note.

        Con un lenguaje poético y elíptico, este artefacto se desangra ante quien lee sin que le importe ser comprendido. En realidad, parece que lo importante fuera narrar con belleza, más que hacerse entender.



        María Insúa nació en Buenos Aires, en 1965. Es docente e investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Capacita a docentes en el área de la enseñanza de la literatura. Publicó artículos de crítica literaria y sobre la enseñanza de la literatura en revistas especializadas.

        Participó en los programas Cuando cambian los vientos (2017) y en A Babilonia (2018), de la FM 102.7. Universidad Nacional Arturo Jauretche.

        En 2016 publicó Eliseo (Paisanita Editora); en 2018 participó en el libro Martes verde, compilación de poemas de poetas por el derecho al aborto legal, edición a cargo de seis editoriales; y en el libro La visita, proyecto sobre canciones de Loreena Mac Kennitt, edición a cargo de Garmán Weissi y Alejandro Parrilla.

        Bicho taladro es su primera novela publicada.

BICHO TALADRO
NOVELA
María Insúa
Paisanita Editora, 2019
Fotografía: Karina Rollet
Arte: Mambo ::: Pablo Rivas

Link a PREVENTA. (Se retira en abril por Palermo, Centro, o stand 2113 de la Feria del Libro).



lunes, 18 de marzo de 2019

PREVENTA - Colección de cuatro novelas del catálogo 2019

Estamos trabajando para sacar a la luz, durante 2019, una colección de seis novelas que tienen algo de no ficción, algo de poesía, de panfleto, de cuentos y piezas teatrales. Si tuviéramos que definir el sabor, sería el de una golosina, que vamos a envolver en papel obra de 80 gramos. 

#SoñarMejor
💋
#PaisanitaEditora



Links a Preventa - Títulos del catálogo 2019: 


        :: ANITA de Ariel Bermani (Preventa sólo este título).

        :: PERSONAS QUE LLORAN EN SUS CUMPLEAÑOS de Gustavo Yuste  (Preventa sólo este título).

        :: BICHO TALADRO de María Insúa  (Preventa sólo este título).

        :: FRUTAS TARDÍAS de Eugenia Pérez Tomas  (Preventa sólo este título).


        
        :: Link a PREVENTA por cuatro novelas. (Se retiran en abril por Palermo, Centro o Stand 2113 de la Feria del Libro).

jueves, 13 de diciembre de 2018

AGENCIA PACO URONDO

Muchas gracias Franco Dall´Oste y AGENCIA PACO URONDO por la reseña, que pueden leer en el sitio original haciendo Click


CULTURA //// 12.12.2018
Entre lo no dicho y la ausencia
Una reseña de Franco Dall'Oste sobre el libro "Un perro en la puerta de la casa velatoria" de María Soledad Fernández.

Por Franco Dall' Oste
Gracias a diversas fuerzas del destino me llegó la oportunidad de hacer la crónica de la presentación de la novela “Un perro en la puerta de la casa velatoria”, de María Soledad Fernandez, que fuera una de las obras ganadoras del 2° Premio Bernardo Kordon de Narrativa y, para ser sincero, una de las mejores novelas que leí este año. 
Soledad, que se recibió de médica y empezó a escribir hace 6 o 7 años, ya tenía cuatro libros publicados, sobre todo en ediciones de autor. Este libro, editado por Paisanita Editora, es una gran forma de cristalizar un trabajo escritural que -supongo- debe ser paciente y laborioso. ¿Por qué lo digo? Porque llegar a ese nivel de prosa me suena imposible sin trabajo, sin escribir todos los días y pulir una y otra vez la propia voz narrativa. Que Soledad me desmienta si no es así, pero en todo caso creo que, como dijo Edith Saenz en su presentación: “estamos ante una importante escritora”. 
¿De qué trata la novela? El título ya nos traslada a la escena inaugural: mirando un perro junto a la puerta de una casa velatoria. ¿Quién mira? Carolina, la protagonista y narradora. En un monólogo interno cargado de tensión, de opacidades y grietas, ella nos contará su tarde en el velorio de su padre. ¿De qué trata la novela? Coincido de nuevo con Edith: de lo no-dicho. Y quisiera ampliarlo: de la ausencia. 
Lo no dicho aparece desde un comienzo, en forma de un mensaje de texto: “Liberaron el cuerpo. El velatorio es en 54 y 18, a las 7. No llegues tarde”, y la narradora: “Mamá siempre tan dulce. No deja de aleccionarme ni siquiera en momentos como este”. Tensión. Tensión cargada de intriga, y todo construido sobre lo no dicho, sobre la ausencia. La ausencia del padre -una ausencia que se repetía en vida, pero que ahora se convierte en definitiva-, la ausencia de la madre, que no viene, que no llega; la ausencia de una causa de muerte (“ayer estaba bien”); la ausencia de lo que no fue, de que se ausentó de forma violenta, o lo que no se dijo ni se dirá. Hay una cortina que oculta, como un teatro, lo que pasa por detrás: Soledad juega con eso, nos esconde información, deja que los actores y escenógrafos pasen por detrás, manejando los hilos desde la oscuridad. 
Muchísimas cosas no sabremos, porque a su vez estamos en la mente de Carolina: desde allí intentaremos acceder a los personajes que la rodean, que la violentan, los culpables, los verdugos. Pero de todos, la madre es la espada de damocles que pende siempre sobre cualquier decisión que pueda tomar la personaje. Si entrar o no entrar, si ser o no ser, si querer o no querer, o si abortar o no abortar. ¿Qué vida debería tener? Esa no es una decisión que la personaje pueda tomar, o al menos eso nos cuenta ella: la madre es la titiritera de sus fracasos y frustraciones.
¿Pero cómo tramar toda esta tensión estéticamente? Creo que quizás esto es lo que me terminó de convencer de mi primer argumento: que este texto tiene un trabajo de obrero, cada ladrillo, cada palabra, está puesta con cuidado y decisión. En este sentido quiero rescatar el ritmo: oraciones cortas. Y punto. Incluso puntos. Arbitrarios. La autora nos va metiendo en esa mente neurótica, en su respiración misma, ¿cómo? Con puntos. Y los puntos mismos nos dicen que algo está mal, o al menos que hay mucho por detrás del velo del discurso: “Ese olor me despierta y me doy cuenta de que el perro está ahí. Observándome con atención”. 
Sí, la novela trata de la ausencia, pero también de la presencia: de la estructura, del patriarcado y los mandatos sociales. Y a pesar de estar dentro de la mente de Carolina, que todo el tiempo intentará destruir y culpar a su hermana y su madre, y de resignarse al silencio de su padre, el velo empieza a tener grietas. Vemos, a través del lenguaje, como si espiaramos a través de una pared rota, y nos damos cuenta que del otro lado también hay personajes carnales, seres violentados y estructuras que ascienden generacionalmente. Desde la abuela, la tía, el padre, la madre, hasta ella y su hermana, los mandatos y violencias patriarcales descienden como una tradición. Entonces uno logra humanizar a todas ellas, ver algo más, detrás del discurso de la misma Carolina. 
A veces pienso la literatura (ya sé que no soy el único) como la magia: una performance superficial que oculta, trama, las verdaderas lógicas para lograr un efecto en alguien que lee. Y cuando leo una novela como esta, siento que cada parte, cada engranaje, está predispuesto a lograr el efecto: el lenguaje, el ritmo, la construcción de los personajes, del narrador, incluso la brevedad de la novela en contraste con la extensión del título, todo juega un rol en la construcción de significatividad. ¿Y a qué lleva todo esto? A un final que me hizo lagrimear en medio del tren Roca. Lograr eso, lograr una experiencia corporal en el lector, además de existencial, me parece el logro máximo de cualquier escritor o escritora.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Un perro en la puerta de la casa velatoria, por María Insua



Ya el título genera perplejidad, ¿no?: puedo imaginar tantas cosas; hay una promesa de historia que no queremos perdernos. Seguro, hay intriga.
Pero leí la novela porque quería saber qué onda con el perro. ¿Acompañaría la muerte de una mujer como en las esculturas de los sepulcros de la Edad Media?, ¿a un navegante en su noche final?, ¿sería ese perro, finalmente un símbolo de resurrección?
La narradora mantiene la expectativa de qué pasará hasta el final. Sobre todo en la primera parte, en que cada capítulo nos mantiene atentos a lo que vendrá, se genera una tensión teatral muy efectiva:” La tía Carmen llega”, “No puedo llorar”, “Ese olor me despierta y me doy cuenta de que el perro está ahí. Observándome con atención”, “Y ese amor tan puro que lastima por lo que vendrá después”. Ya nos atrapó, no podemos dejar de leer.
La cuestión es cercana a cualquier situación que hayamos vivido. Bien, todes, en el menos triste de los casos, al menos pasamos por la puerta de una casa velatoria y, quizás había un perro. Lo diferente en esta historia es la protagonista: una mujer joven, hija mayor de una familia tipo de clase media argentina. Trabaja en una oficina, no tiene pareja. Hay millones así, ¿qué es lo diferentes, entonces?, que se da cuenta que su vida está predestinada a “ser” de determinada manera por su clase social. Claro, que “ser” implica también lo que “no será”, no puede elegir sin dejar de pertenecer. Esto nos interpela, ¿en qué se transforma nuestra vida cuando no podemos elegir?
Nunca seremos y/o tendremos lo suficiente para complacer al sistema del progreso y del éxito que la clase media nos exige.
Más allá de los conflictos con los otros personajes y con ella misma, la protagonista tiene un problema, cumplir o no cumplir con los mandatos de la clase a la que pertenece.
La novela presenta una visión de mundo: si somos funcionales a las exigencias de un sistema, social, económico, político, familiar y dejamos de lado nuestros deseos seremos profundamente infelices, desapareceremos, nuestra vida pasará inadvertida hasta para nosotros mismos. La narradora nos cuenta:

“A lo lejos diviso una figura esbelta. Lleva tacos altos y un traje entallado negro, como el luto lo requiere. Sin embargo, cada parte de su ser está marcada, ajustada, ceñida.”

He aquí el dilema que nos deja, “ajustarnos”, “ceñirnos” según nos lo requieran o seguir las voces de nuestros deseos.
Texto leído el domingo 9 de diciembre de 2018, en la presentación de “Un perro en la puerta de la casa velatoria”, de María Soledad Fernández (Sole A Sekas), Paisanita Editora, 2018, que realizamos en el Centro Cultural La Macacha de La Plata.