martes, 26 de mayo de 2015

3 LA SERIE NEGRA / Washington Cucurto






Los cuatro textos que componen este libro confirman, una vez más, que Washington Cucurto es uno de los autores más originales e inclasificables de la literatura latinoamericana actual. Dos novelas cortas –“La serie negra” y “Bukowski”- y dos cuentos –“Prisioneras de Dios” y “Evita traicionera”- le dan a este libro un tono distinto a los otros libros de Cucurto, pero también, al mismo tiempo, le dan un tono similar. Esta vez, Cucurto sube la apuesta y el desafío parece más desmesurado que nunca: sus personajes se enfrentan con Dios; resucitan a Charles Bukowski; pelean bajo las órdenes del fantasma de Eva Perón; destruyen el planeta.
Así como Alberto Laiseca -otro escritor inclasificable-, creó su propio género, el realismo delirante de aventuras, Cucurto, fundador del realismo atolondrado, vuelve a cautivarnos con la vastedad y la riqueza de su lenguaje y con las interminables aventuras de sus personajes.
El amor, el sexo, la búsqueda de la felicidad, la búsqueda de la justicia, la vida en los suburbios, el exilio: tópicos de este gran escritor argentino que, al margen de las modas literarias, fue construyendo, lentamente y sin pausa, una obra que parece no agotarse nunca,  siempre dispuesta a sorprender y a divertir.

domingo, 26 de abril de 2015

La Balandra

En la sección Editores de La Balandra N° 10, una nota sobre Paisanita y otras editoriales. Acá un adelanto de la versión en papel.
http://la-balandra.com.ar/balandra-10-editores-las-independientes/


Editores: Las independientes

Contra cualquier pronóstico fatalista, el último año ha visto nacer varias editoriales independientes que entraron en el mercado con paso firme y han logrado prestigio y circulación. Desde La balandra invitamos a once sellos, algunos novísimos, otros ya con trayectoria, para que nos cuenten cómo surge esa idea, para muchos disparatada: dedicarse a editar libros. Cuál es su apuesta y qué los diferencia de lo ya existente.
Luego de la crisis económica de 2001 empezaron a surgir muchos sellos denominados “independientes”, es decir, editoriales pequeñas que no formaban parte ni eran sostenidas por los grandes grupos económicos. Algunas de ellas funcionaban como cooperativas de amigos que se unían para editar o editarse sin depender de las elecciones de los sellos poderosos, otras eran verdaderas apuestas a un mercado marginal y de calidad, proyectos de toda clase salieron a la luz. La aparente paradoja de primavera cultural en plena debacle financiera tenía una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino originada en la frialdad de los números: al salir de la convertibilidad se dejaba de recibir el flujo de libros importados que sostenía el mercado local, abriéndolo a otras posibilidades. Muchos de esos osados sellos son hoy editoriales que, sin haber perdido la labor artesanal frente a cada libro, se han posicionado al punto de compartir mesas de venta con los grandes grupos internacionales, por lo menos ante el lector curioso y despierto que los ve como puntos de referencia insoslayables, ya sea que busque literatura argentina o internacional.
A pesar de las diferencias entre aquel momento histórico y el presente, en el último tiempo se ha visto un resurgir de pequeñas editoriales con apuestas fuertes y catálogos definidos. En un mercado que parece saturado de novedades y que se encuentra, al decir de muchos, carente de lectores, ¿qué impulsa a abrir una nueva editorial? Libreros con décadas detrás del mostrador, editores con años de oficio, escritores con trayectoria: los que están al frente de estos emprendimientos no pueden ser considerados idealistas que se adentran ingenuamente en un terreno hostil que desconocen. Para honrar su labor y dedicación, pero también con genuina curiosidad, La balandra invitó a once sellos, desde los que están dando sus primeros pasos hasta los que ya llevan tiempo en la tarea y han alcanzado reconocimiento, para que nos cuenten su experiencia: cómo nació la decisión de abrir su propio espacio, cómo piensan su catálogo y qué se ha modificado con el tiempo. Un pequeño mapa, entonces, para ver más allá de los pronósticos oscuros sobre el mundo editorial y escuchar a aquellos que apuestan, día a día, a ampliar la oferta literaria.

“Paradiso surge como una necesidad de hacer visible la producción nacional en ensayo y literatura. Nos propusimos editar obras que asumieran un riesgo estético, que exigieran un compromiso de parte del lector. Publicamos autores que desde la perspectiva económica no resultaban atractivos para las grandes editoriales.”

PARADISO, Adriana Yoel y Américo Cristófalo

“Nos gusta la diversidad, lo heterogéneo, el menjunje, el amontonamiento. Y nos gusta la relación que se crea con ese otro que escribe y que lee, como nosotros mismos. Un libro es una comunión y una sociedad.”

ALTO POGO, Marcos Almada

“Hay pocas situaciones tan desagradables a las que debe someterse un escritor, como la de llevarle su original a un editor y que éste mire nuestra obra, como si fuera un objeto de identidad sospechosa. En cada regreso de una de estas ‘excursiones de riesgo’, el pensamiento, el deseo, es inevitable: debería tener mi propia editorial.”

SOPA DE LETRAS, María Cecilia Quiroga y Mabel Pagano

“Un librero es una especie de barman de la literatura, alguien con quien conversar de cierto modo. Sobre todo en librerías favoritas, a las que volvés. Entonces, Notanpüan es una editorial que viene desde otro lugar, desde ese lugar de libreros, buscando esos otros tipos de conversaciones para entablar con los lectores.”

NOTANPÜAN, Francisco Cascallares y Fernando Pérez Morales

“La colección Narrativa es jazzística. El jazz es abarcativo, inclusivo, permeable, abreva en otros ritmos, los incorpora y los trasciende, el jazz es música viva. La idea de la colección Narrativa es esa: publicar literatura viva.”

WU WEI, Luis Mazzarello

“Celebrábamos el crecimiento de circuitos literarios por fuera de los tradicionales y que rompieran la centralidad: Córdoba, Bahía Blanca, Rosario. La Plata, una ciudad donde se vive la cultura, con grandes escritores y poetas, estaba lejos de generar una propuesta, un circuito.”

CLUB HEM, Francisco Magallanes

“Como editores, nos importa mucho que nuestro catálogo tenga un margen para la libertad y la sorpresa. Por eso, a priori no tendremos preferencia particular de género, país, época, tradición o estética.”

PAPRIKA, Claudia Arce, Andrés Baláustegui y Maxi Papandrea

“Quizá, más adelante, se imponga definir tendencias o inaugurar colecciones o limitar géneros. Ahora apostamos a las obras que, a nuestro criterio, reflejan un trabajo literario que merece ser leído.”

LA LETRA EME, Laura Massolo

“No arrancamos con la idea de diferenciarnos de nadie, sino con el compromiso de trabajar con seriedad y con la intención de que nuestros libros pudieran transmitir ese goce específico que producen las buenas ediciones e intervenir en la cultura de nuestro tiempo estimulando el pensamiento crítico.”

FIORDO, Julia Ariza y Salvador Cristófaro

“En el catálogo hay una línea que busca recuperar textos descarriados dentro de la obra de un escritor conocido, como poemas de narradores, o cuentos escritos con una estética diferente. Y otra línea, de autores de trayectoria o que recién empiezan.”

PAISANITA EDITORA, Gabriela Luzzi

“Nuestra apuesta, desde el principio, fue ofrecer un catálogo cuidado y serio, que esté a la altura de la madurez de las obras por las que nos jugamos. En ese sentido, la literatura siempre fue nuestro punto de partida, pero también hemos trabajado fuerte en el modo en cómo queremos que las obras lleguen a los lectores.”

NUDISTA, Martín Maigua

[...]
Se puede acceder a la nota completa en el Número 10 de La balandra digital, o en en la versión en papel, para lo cual hay que suscribirse.

sábado, 11 de abril de 2015

Revista Veintitres

Reseña de FURGÓN de Ariel Bermani en Revista Veintitres
¡Gracias Gabo Baigorria!

http://www.veintitres.com.ar/article/details/29853/boleto-de-ida



LIBROS. ARIEL BERMANI: PERSONAJES EXTRAÍDOS DE LA REALIDAD

Boleto de ida

Boleto de ida

Por Gabo Baigorria
El de Furgón no es un mundo reluciente ni deslumbrante. Más bien, es opaco y agobiante, como cualquier viaje en tren en hora pico en una gran ciudad. Aunque también está lleno de humor. Como la vida misma. Sus pasajeros: apretujados, embutidos, oprimidos, exprimidos y expulsados. Obligados a vincularse, aunque la comunicación entre ellos no parece obligada. Con la voluntad de la dirección trastocada –no son ellos quienes manejan ese tren, en ningún sentido–, cada uno tiene su cuerpo, su alma y su memoria. Pero en este momento (el viaje como transición entre dos cosas) todo eso parece abolido. Como si ese vagón que los transporta fuera un ser superior con autonomía, que los reúne para igualarlos. Insisto: como la vida misma.
El ocurrente Rubencito; el Polaco, chofer de la línea 53; el onanista Cali; Marina, que lee un libro interminable; la Negra, que asegura poder hablar con Dios; Ariel, especie de autorretrato del autor y, por supuesto, los infaltables guardas y vendedores ambulantes. El tren (o algo, o alguien) parece experimentar con ellos, esperando sus reacciones o sus inercias. Un objeto sólido, metálico, que se estira y se comprime, absorbiendo y eliminando pasajeros, desechando y renovando relatos. Una vez más: como la vida misma.
Ariel Bermani nos presenta a este puñado de personajes extraídos de la realidad más supina posible, donde lo reconocible de pronto comienza a desnaturalizarse, a poblarse de extraños detalles.
Un espacio vivo que avanza, transportando historias en capítulos cortos, como estaciones en un viaje sin terminal. Como la muerte misma.

domingo, 29 de marzo de 2015

La Nación - ADN Cultura


La luminosa nota de Daniel Gigena en ADN Cultura sobre BENGALAS de Enrique Decarli.


Comentarios

Destellos ambivalentes


sábado, 28 de marzo de 2015

ADN Cutura - La Nación






Daniel Gigena comentó BENGALAS de Enrique Decarli en el Suplemento ADN Cultura del diario LA NACIÓN.Un verdadero placer leer su reseña: 



http://www.lanacion.com.ar/1779371-destellos-ambivalentes


miércoles, 18 de marzo de 2015

Página 12

Dentro del Suplemento Radar Libros, Sebastián Basualdo, reseña Furgón, de Ariel Bermani.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-5545-2015-03-08.html


libros
DOMINGO, 8 DE MARZO DE 2015

VÍAS DE ESCAPE

Un puñado de pasajeros desposeídos y sumamente originales en sus carencias, y un viaje en un tren más alegórico que realista, conforman los elementos de Furgón, breve novela en la que Ariel Bermani convoca el misterio.

 Por Sebastián Basualdo
No bien llega el tren a la estación Irigoyen proveniente de Plaza C con rumbo decidido hacia Avellaneda, se tiene la impresión de que Furgón, la nueva nouvelle de Ariel Bermani –autor, entre otras obras, de El amor es la más barata de las religiones y Veneno, con la cual obtuvo en 2006 el Premio Emecé–, concentrará toda la fuerza de una trama realista, frontalmente crítica y reconocible para quienes hayan viajado en la línea del tren General Roca, por ejemplo. Pero lo cierto es que Ariel Bermani se desprende del realismo con la misma velocidad con que el tren abandona uno tras otro sus paisajes para arribar a una zona mucho más compleja, acaso el lugar exacto donde la sonrisa generada por cierta clase de humor inteligente reafirma una mueca incomoda después, un tanto nerviosa, parecida al extrañamiento provocada por una realidad que, de tan intolerable, debiera resultar, como mínimo, absurda. “La cantidad de gente que puede entrar en un vagón de tren, a las siete de la tarde, es variable. Depende de la presión de los que están afuera; los de adentro no pueden ofrecer resistencia, no tienen opción. A más presión, más espacio. En este caso, parece que el vagón se estirara, como si no tuviera límites físicos, materiales.” Con la naturalidad de un cambio abrupto de vías, el viaje en tren asume su dimensión alegórica virando fuertemente hacia una trama donde oscila lo fantástico como un péndulo entre lo onírico y el pensamiento mágico gracias al trabajo exhaustivo de un narrador que está por momentos dentro y fuera del vagón, especie de testigo cómplice a veces, la mirada de un extranjero que no juzga y toma nota o como quien se involucra mirando todo desde otra vereda. O acaso algo más determinante. Y en esto estriba el mayor logro de Furgón, porque por medio de esa simulada neutralidad del narrador, Ariel Bermani logra hilar las historias personales de algunos pasajeros o simplemente retratarlos con un detalle significativo: personajes que entran y salen de escena en función de concentrar un clima ligeramente fellinesco, como en el caso del vendedor ambulante que sube en la estación Gerli. El vendedor de ilusiones. Personajes sencillos, desplazados, pertenecientes a la clase social más desposeída, que salen a ganarse la vida con las herramientas que tienen son los que viajan en Furgón, y si es cierto como dice uno de los pasajeros que “la vida es lo que uno hace de ella”, ese arduo oficio de vivir es lo que reluce como una moneda de oro para los que no tienen nada, como Rubencito, especie de anacoreta a la fuerza, sensible hasta el delirio que hace reír a todos con sus ocurrencias, o el Polaco que vive en Longchamps y trabaja de colectivero en la línea 53, aunque no le gusta ninguna de las dos cosas y tampoco puede imaginar otro modo de vida porque nadie puede desear lo que ignora. Un muchacho onanista hasta la enfermedad como Cali, una chica como Marina que parece destinada a la soledad mientras lee un libro interminable, son algunos de los personajes extraños de esta breve novela, como Negra que dice dialogar con Dios y provoca la risa de muchos. “A mí Dios me habla –dice Negra–. Me dice qué tengo que hacer. Hasta en las cosas más chiquitas. Ayer tenía que ir a cobrar a la casa de una clienta, yo vendo cosméticos y también ropa interior, tenía que ir y Dios me dijo no vayas, quedate en tu casa y por eso me quedé.” Pronto la risa cede a la desconfianza y luego al asombro cuando Negra recibe un mensaje de Dios en el tren y ocurre algo maravilloso, inesperado que le da una vuelta de tuerca a la historia en el plano alegórico que referíamos antes.
Dividida en pequeños capítulos, alternando las estaciones con el nombre de algunos de los personajes a los que se les va a dedicar un pequeño instante de su vida, Ariel Bermani provoca el misterio y lo sostiene progresivamente incluso más allá del momento en que los propios guardas comienzan a ser recordados por huir despavoridamente. Con un final que resignifica toda la lectura, Furgón más que un viaje parece ser un camino de ida para unos pocos, tal vez sólo para aquellos que verdaderamente entrarán en el Reino.