Reseñas en la Revista NAN: SOBRE WACHOS, OTAKUS Y PESADILLAS.
Un genial comentario de Yanina Fuggetta sobre OTAKU la novela de Paula Brecciaroli, que comparte página con Walter Lezcano, Pedro Mancini, Ramiro Sanchiz y Joan Cornellá.
¡Muchas gracias!
Pueden leer la nota completa en el siguiente link: http://lanan.com.ar/resenas-libros-comics/
OTAKU (PAULA BRECCIAROLI, PAISANITA EDITORA)
La segunda novela de Paula Brecciaroli (Buenos Aires, 1976) narra el universo del manga y el animé a través de la vida de Gastón, un cuarentón apático que sigue viviendo con (y de su) padre y cada tanto lo ayuda en su trabajo de plomero. El protagonista tiene un sueño: ser reconocido en el mundo del manga y el animé para darle un sentido a su vida. Sin embargo, solo rememora las viejas épocas, cuando organizaba festivales y hasta compraba historietas en Japón. Pero sobre todo siente nostalgia por una chica que conoció en la feria de Parque Rivadavia y aún no puede olvidar. Así, la soledad atraviesa la historia de Gastón, un hombre solitario disociado de su familia y la sociedad, que solo busca un poco de amor y con tal de alcanzarlo, es capaz de crear una chica tridimensional para encontrar su chica perfecta./Yanina_Fuggetta.doc
jueves, 23 de junio de 2016
DIARIO NCO La Matanza
Muchas gracias Gustavo Grazioli por la reseña de HAY GENTE QUE NO SABE LO QUE HACE, el libro de cuentos de nuestra querida Alejandra Zina, para el diario NCO de La Matanza.Transcribimos la nota completa, que también pueden consultar en el siguiente link: http://diarionco.net/cultura/cultura-libro-cuentos-gente-no-sabe-lo/
Hay gente que no sabe lo que hace. “Las nenas comían y tomaban observando todo con el ceño fruncido y la boca formando un piquito de carne rosada.
Copian a la madre, le había dicho él cuando se lo hizo notar. Pero es tan feo, habría que enseñarles a no mirar así.
Las pocas veces que Mara intentó hablarles terminaron mal. ¿Quién era ella para decirles esas cosas?”, este episodio ocurre en uno de los cuentos titulado El último reflejo de la tarde que forma parte del libro Hay gente que no sabe lo que hace (Paisanita Editora, 2016) de Alejandra Zina. Empezar con esta cita es meterse de lleno en una prosa que danza con ojos bien atentos para lograr que una vez que empieces a leer no quieras dejar este libro.
Reseña
Por: Gustavo Grazioli
Zina teje historias que van hasta el fondo de la miseria y es en esa densidad, muchas veces, que se detectan los detalles más importantes a la hora de contar sobre algo. Hay gente que no sabe lo que hace es su último trabajo y está compuesto por siete relatos que se leen con suma expectativa. Es constante querer saber que pasa, es el primer deseo mientras el latente conflicto se va apoderando magistralmente de los párrafos compuestos por esta autora.
Los personajes que van apareciendo relato a relato se pueden leer como característicos de realidades subyugadas a la propia cotidianeidad. “Se pasaba el rato así, con el pucho prendido y la radio cerca, una portátil con estuche de cuero, grande como su mano. Le gustaba pegársela a la oreja. Todos los domingos escuchaba los partidos, especialmente si jugaba River. Decía que Francescoli era su novio”, dice Zina en su cuento La princesa enamorada para dar con esa escena en la que uno se imagina al familiar curtido por los años y la desesperanza, donde la juventud fue un divino tesoro. Quien aparece descripta en el citado párrafo es la tía Lili: una mujer que pasó de la belleza de princesa al estadio más abrumador, ocasionado por la medicación ingerida tras su cuadro de esquizofrenia y la cantidad de cigarrillos que fumaba.
La meticulosidad de ciertos detalles en esta autora hace que nada quede afuera. También demuestra la importancia de no adjetivar enseguida para que el camino del sentido no quede cerrado y la información de sus personajes se pueda conocer más a fondo. El doble sentido sobrevuela, cargando los cartuchos de nuestras mentes más perversas y en el medio de un subrayado mental las historias conviven con algunas líneas del cuentista John Cheever y se posan en tramas como las que puede desplegar Raymond Carver en su gran libro Catedral. Ciertas escenas, como por ejemplo la que sucede en el cuento Negros famosos, en donde el personaje Nancy descubre el whisky que le han obsequiado a su marido, es la propia descripción de cómo se posa ese trago y como lo recibe el cuerpo.
Tranquilamente puede ser una anotación de los diarios de Cheever: “El alcohol le entró de lleno, primero en estado gaseoso, después como una lámina acaramelada y ardiente”. Son imágenes que de forma espontánea se guardan para empezar a contarle a algún conocido ese afán por los libros que saben tocar la fibra de la adicción. Oración tras oración la vara se pone cada vez más alta y se vive el placer del texto.
jueves, 26 de mayo de 2016
7 PROCESOS TÉCNICOS / Ariel Bermani
Alrededor del relato, el poema o el capítulo de la novela que Ariel Bermani está escribiendo, o leyendo, se apilan, como ecos lejanos, reflexiones que, sin ser narradas, nutren el texto: la profundidad de los climas, la textura de los personajes, los autores, el ritmo de la narración.
En Procesos técnicos ese conjunto de observaciones sobre el oficio de escribir, que durante varios años, fue compartiendo, en su Facebook, se convirtieron, sin que el autor lo buscara, en un libro. Procesos técnicos avanza como el pensamiento, de manera ordenada y desordenada a la vez. Con fugacidad y frescura. En forma fragmentaria.
Ariel Bermani se mueve con total libertad en este libro: no es un volumen de cuentos, no es una novela, no es un libro de poemas ni un diario de escritor ni un conjunto de ensayos. Pero, de alguna manera, tiene algo de todo eso.
miércoles, 27 de abril de 2016
6 FLIPPER / Enrique Decarli
Su padre acaba de morir. A partir de ese hecho, que marca la vida de una persona para siempre, el narrador de Flipper, la primera novela de Enrique Decarli, nos involucra en su cotidianidad. Piensa, recuerda, se encuentra con su madre y con su hermana, y, sobre todo, empieza a poner en claro algunas de las tantas cuentas pendientes que tiene con su padre.
Luego de cuatro libros de relatos, Decarli desembarca en la novela, con su habitual prosa cuidada, de frases cortas, y con esa sonoridad que recuerda una composición musical. Decarli escribe como si hiciera música.
En Flipper se reequilibra la vida. Esta novela festeja el hallazgo y el perdón. Acorta las distancias. Celebra la muerte con el poder de la alquimia.
lunes, 18 de abril de 2016
Feria Internacional del Libro de Buenos Aires
Podés visitarnos en el stand 526 del Pabellón Azul del 21 de abril al 9 de mayo de 2016.
¡Te esperamos!
Acá compartimos algunas de las maravillosas fotos que sacó Bruno Szister del stand.
¡Te esperamos!
Acá compartimos algunas de las maravillosas fotos que sacó Bruno Szister del stand.
viernes, 15 de abril de 2016
Ariel Bermani en el Salón del Libro de Ginebra
Ariel Bermani, estará participando, del 27 de abril al 1 de mayo de 2016, de actividades en el Salón del Libro de Ginebra y en la Asociación “Tulalu”.
Se presentará la edición suiza de su novela Veneno, traducida por Pierre Frankhausser. Esta actividad estará organizada por la Association Tulalu y la editorial suiza BSN Press.
Cabe destacar que la participación de nuestro querido escritor, es posible gracias al apoyo del Fondo Argentino de Desarrollo Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación.
Con el orgullo y la felicidad de editarlo desde Paisanita Editora - Argentina.
lunes, 28 de marzo de 2016
Telam
"Otaku"
Juan Rapacioli dialogó con Paula Brecciaroli sobre su segunda novela OTAKU, editada por Paisanita.Les dejamos el link de la nota en Telam: http://www.telam.com.ar/notas/201601/133807-una-novela-sobre-el-fanatismo-la-nostalgia-y-la-reinvencion.html
Una novela sobre el fanatismo, la nostalgia y la reinvención
EN SU SEGUNDA NOVELA, OTAKU, PAULA BRECCIAROLI NARRA UNOS DÍAS EN LA VIDA DE UN AFICIONADO A LA CULTURA JAPONESA DEL MANGA Y EL ANIMÉ, CONFIGURANDO UNA HISTORIA SIN PRETENSIONES QUE SE MUEVE CON RITMO CINEMATOGRÁFICO DONDE SOBREVUELA LA NOSTALGIA Y LA COMPLEJIDAD DEL AMOR.
Publicada por Paisanita Editora, la novela presenta a Gastón, un hombre de 40 años que sigue viviendo con su padre, trabaja poco, casi no sale, le cuesta relacionarse con los demás, tiene un fastidio constante y una tristeza por un amor perdido, pero también un sueño: ser reconocido en el mundo del manga y el animé, historietas y series japonesas.
Paula Brecciaroli (Buenos Aires, 1976), psicóloga, coeditora de Editorial Conejos, autora de la novela Brasil y el poemario Te traje bichos para que juegues, entre otros, habló con Télam sobre el origen de esta novela, que retrata con una cuidada prosa la intimidad de un hombre que busca darle sentido a su vida.
¿Cómo nació esta novela?
Esta novela surgió porque estaba pensando en algún material que pudiera servir para un proyecto de folletín o historia por entregas. Creo que eso me llevó a recordar situaciones y personas que me crucé en la vida. Así fue que me acordé de un grupo de fanáticos de la ilustración japonesa que conocí hace mucho tiempo y me pregunté qué sería hoy de ellos. Entretenida en imaginar eso, me fui distrayendo del proyecto original.
Como no puedo, ni me divierte demasiado, escribir sobre hechos reales, empecé a pensar un personaje que pudiera encajar en ese ambiente del manga y el animé que recién empezó a hacerse más fuerte acá en los años 90. Le inventé un pasado y un presente deplorables que espero no hayan tenido ninguno de los fanáticos que conocí en la vida real.
La historia tiene algo del cine argentino: ¿hay un trabajo en ese sentido?
En realidad, las historias van surgiendo a medida que voy escribiendo, sin buscar referencias, ni hacer demasiadas elaboraciones. Sí me interesa trabajar lo visual, plasmar algo de eso en el texto para que los personajes, las situaciones y los ambientes se vuelvan "visibles", trabajando como un testigo que espía todo. Pienso al narrador de la historia como una cámara que filma y sigue al personaje muy de cerca. En ese sentido podría vincular mi escritura a lo fílmico.
La novela combina el humor con cierta tristeza, hay una nostalgia que sobrevuela en la existencia del protagonista…
Cierto humor sobre lo trágico se metía involuntariamente en el relato. Es un personaje que me resultaba desagradable de escribir. Pero creo que sus métodos para sobrellevar la nostalgia por un tiempo pasado, la tristeza de la soledad, la incomprensión de la familia y la incapacidad de adecuarse a las expectativas sociales de un hombre adulto, terminaban resultándome graciosos o infantiles. Sus soluciones para todo son ridículas. Como cuando uno imagina resolver situaciones complejas de formas mágicas, aunque sepa que son inverosímiles. Creo que eso lo humaniza y en ese punto logra conjurar el desagrado que produce.
Si bien es una historia chica, sin pretensiones, habla de un tema universal: la posibilidad del amor.
Creo que la novela sin pretenderlo va llevando a eso y la posibilidad del amor surge como único motor para este personaje bastante apático. Pero creo que no es solo el amor de la chica que no volvió a ver, sino también el reconocimiento de los pares. Es un personaje que no puede relacionarse bien con su amigo, ni con las mujeres, ni con los integrantes de su familia. Se encuentra en una situación de desclasado, fuera de registro y sin ningún grupo de pertenencia. En ese sentido amplio, sí se trata de la búsqueda del amor.
¿La novela es también un homenaje al manga y el animé? ¿Cómo influyó ese género en tu vida?
Mi relación con el manga y el animé fue mínima y transversal. Es algo que está muy relacionado a los amigos de cierta época en mi vida que se juntaban a ver capítulos, comentar series y películas y a hacer una revista que se llamaba RAN Robot Argentino Nipón. Yo andaba todo el tiempo atrás de ellos, compartiendo eso de rebote. Algunas cosas me parecían maravillosas pero nunca llegué a fanatizarme. Nunca conseguí ser fanática de nada y quizás por eso, siempre me fascinaron quienes sí podían hacerlo.
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