lunes, 6 de julio de 2026

Off! de Marina Arias, por Rober Mur

Una voz en Off para vencer al tiempo

Crónica de Rober Mur sobre la presentación de "Off!" de Marina Arias en La Comuna, Pasaje Dardo Rocha Calle 50 e/ 6 y 7 de la ciudad de La Plata. 


Como tantas otras veces, alguien le preguntó a Marina Arias si ella, efectivamente, era Mariana. Y ella, sonrisa socarrona mediante, dijo que era Christian. Y conociendo (¿un poco, mucho, más o menos?) a Marina, la respuesta me cerró diez puntos y Christian pasó a caerme automáticamente bien en la ficción, en la vida (¿real?) o en lo que me imaginé que sería ambas cosas en mi cabeza mientras leía Off!. Y en esa íntima presentación de la novela en una salita del Pasaje Dardo Rocha de La Plata, con la luz tenue de un velador (porque en estas escenas casi siempre hay un velador) supe que tenía que visitar otra vez a esa adorable pareja que, desde Neoprene, Bondi y Mochila, siguen insistiendo con esa costumbre extraña de querer vivir la vida plenamente. ¡Salud!


  


Y ahí fui a verlos, a pasar unos días en su nueva aventura de 103 páginas, y los encontré 30 años después de su viaje inicial de juventud, pero ahora en unas vacaciones en Brasil convertidos en cincuentones curtidos, de ese modo tan particular de curtirse en quienes fueron veinteañeros en la Argentina de los 90s y sobrevivieron para contarlo y, encima, no se fueron a vivir a Barcelona después del 2001.

Y claro, visitar hoy a una pareja de esa edad (sea en la ficción o la realidad) un poco implica tener ahí cerquita la sombra terrible de los 90s. En la presentación, Ulises (Cremonte), que sabe por escritor y también por contemporáneo, aludió a lo que en su momento se suponía “una novela de los 90s” para referirse a Neoprene, que en su época se llamó Para qué sirve un traje de neoprene, lo cual hace pensar que hasta los títulos tenían que tener el pelo largo como Fernán Mirás en la película de Tanguito, ¿sería Mariana interpretada por Cecilia Dopazo?¿de fondo sonaría Nirvana o Ulises Butrón? ¿qué entenderán las futuras generaciones por “cantobar”? Ahora, en cambio, Off! tiene pelo cortito, peina canas y se cuida de los mosquitos donde las ciudades están invadidas de pestes raras por el cambio climático, en un siglo que ya no se mide por décadas. Entre medio pasaron bondis y mochilas, y Christian ahora lee escritoras de moda, lamenta nunca haber intentado hacer surf y come con sal sin sodio (yo también, por cierto es muy sabrosa y fundamental para la hipertensión).

Mariana, en cambio, mantiene el espíritu a fuerza de guerrilla contra la menopausia entre “loco esto, boludo lo otro, chabón aquello” y, cada tanto, se cruza con el fantasma de la Mariana adolescente, viéndola ahora como una vieja careta y traidora de sí misma por cometer el pecado imperdonable de, o sea digamos, irse unos días a Brasil y vestirse bien. Christian, en cambio, parece ubicado en el presente convertido en la clase de tipos que va para adelante, que no intenta ser un pendeviejo, que no entiende qué significa “cringe”, que no cae del todo en esa fobia al paso del tiempo y que las procesiones las lleva por dentro como haría cualquier persona que aprendió a sufrir en una época donde no existía twitter.

De hecho, esos berretines también funcionan como un túnel del tiempo al pasado, a la década de los 90s, o a su década de los 90s, cómo una época y convive con otra, una relación que arrancó a finales del siglo veinte y sigue a principios del siglo veintiuno. Todo, absolutamente todo lo que hacen y dicen Christian y Mariana tiene gustito a emociones analógicas intentando comunicarse por Whatsapp. Mensajitos de texto en el tiempo. Volver al futuro.  



Viajes y más viajes en los que deambula una historia que, como loop, empuja a Mariana y Christian a mirar hacia un atrás donde algo siempre parece haber quedado pendiente, un beso que no fue, un comentario malentendido, una época narrada tantas veces y aún así parece incompleta. Uno camina con ellos y charla con ellos página tras página y, al final, se siente que Mariana y Christian en realidad es una sola persona en conflicto contra los años y las decisiones. Hace poco me explicaron por primera vez de qué va la teoría de la relatividad y, al parecer, el tiempo y el espacio no son dos cosas separadas sino que son relativas. Bajo ciertas condiciones medio extremas, una modifica a la otra. O algo así. Un delirio. Bueno, con los años y las decisiones pasa algo parecido. Y eso es lo que Christian y Mariana, a pesar de todo, se las ingenian para torcer tiempo y espacio. Obviamente: con amor. Porque es innegable que se quieren, y eso hace que valga la pena todo el resto de los quilombos. Y las novelas que me gustan a mí son aquellas donde una persona quiere a otra y eso, capaz, salva el mundo, andá a saber ¡además no se puede andar por la vida escribiendo cosas si nadie va a amar u odiar algo! Pero bueno, no nos vamos a poner dogmáticos.  

Ahora ambos revivieron en La Plata, en el Pasaje Dardo Rocha ¿habrá otra novela que arranque su primera página en el pasaje Dardo Rocha y después se pierda en los bazares chinos de calle 7, esa mezcla de París y Chivilcoy que es esta ciudad? Ojalá. De ser así, me encantaría cruzarlos en el barrio El Mondongo en una nueva aventura. Yo pongo la casa. Traigan repelente.  

 

Rober Mur

Centro Municipal de las Artes Pasaje Dardo Rocha, 11 de septiembre de 2025

 

jueves, 7 de mayo de 2026

“Una imagen para decirlo”: taller de escritura a cargo de Ángela Pradelli y Gabriela Luzzi



La propuesta estuvo destinada a estudiantes de la Escuela Secundaria N.° 8 de Ituzaingó, y al público que se sumó a la actividad. 

Palabras e imágenes entramadas a partir de consignas, dieron lugar a relatos que luego se compartieron colectivamente.

 

  
 
    


En el marco de las actividades del Plan Provincial de Lecturas y Escrituras, en el stand de la Provincia de Buenos Aires para presentar las colecciones que la Dirección General de Cultura y Educación destina a las instituciones educativas. Acompañamos el taller de escritura “Una imagen para decirlo” a cargo de Ángela Pradelli y Gabriela Luzzi.

Las actividades en estos espacios fortalecen a la escuela como comunidad de lectura y escritura, y contribuyen así a extender sus fronteras hacia la generación de vínculos con otras experiencias del quehacer lector.

sábado, 19 de julio de 2025

una mochila llena de dios, de patricio foglia

 

Patricio Foglia cita a Gombrowicz en uno de los primeros poemas de este libro

luminoso. La cita dice: ¿quién decidió que se debe escribir sólo cuando se tiene algo

que decir? Y está claro que la poesía de Patricio Foglia viene a describir el mundo, las

cosas del mundo, los libros del mundo, las personas del mundo sin ninguna voluntad de

querer decir – en el nombre de las cosas están las cosas y este libro, al nombrarlas, las

presenta por primera vez a los ojos del que lee. El asombro es el compañero de estos

poemas: la certeza de estar entendiéndolo todo por primera vez. Como la rosa de nadie

de Paul Celan estos poemas escriben el misterio y lo develan. No seremos los mismos al

cerrar el libro. Lector, no te pierdas este viaje.

 Alejandro Tantanian


patricio foglia




Patricio Foglia nació bajo el signo del León y del Búfalo chino en 1985 en Buenos Aires. Publicó Temperley, Lugano 1 y 2 , Tokio, Todo lo que sabemos del cielo, Sampler, Oscuras flores de duelo.

Tradujo, junto con Natalia Leiderman, Salto del ciervo (Sharon Olds), El pájaro rojo, El trabajo del sueño, Primitiva americana (Mary Oliver ), Cuerpo mi casa (May Swenson).

Estudió coctelería, ciencia política y tarot. Magister en Escritura Creativa  de la UNTREF. Fue guionista del podcast  Mostras - Maestras de la poesia  y parte del equipo de producción del Festival Internacional Poesía Ya!, CCK, a cargo de Gabriela Borrelli Azara.

Organiza el ciclo de lecturas Meditaciones en una emergencia. Coordina talleres de poesía. Poemas suyos forman parte de diversas antologías y blogs.



viernes, 18 de julio de 2025

Off! de Marina Arias

 

En algún momento, la vida muestra su naturaleza despiadada: el pasado crece a cada segundo, el futuro es cada vez más corto, la convivencia con la finitud –lo que se termina- pasa a ocuparlo todo. Lo irreversible se vislumbra. En definitiva: el tiempo pasa y –malas noticias- nos pasa por encima. ¿Pudimos salvar y construir algo? Off! de Marina Arias es una novela que despliega sus armas (que son muchas, por suerte, en estas páginas) para adentrarse en un mundo cada vez más dejado de lado (lo que implica un riesgo atractivo de la novela): la adultez en su etapa final que da paso a otra cosa, a otro momento de la existencia. Una pareja se va de viaje a Brasil y ahí transcurre esta historia que suma capas y capas de sentido: el encuentro con alguien del pasado, el intento por salvar algo que se derrumba, el valor de la amistad entre mujeres (que aporta un elemento metaliterario), la aparición de personajes que muestran que siempre se puede respirar de otra forma. Off!, a su manera, es una novela cosmopolita (Brasil, Argentina, Alemania, España y USA transitan por sus páginas) pero para mostrar que nos encontramos en una misma aventura: ¿cómo darle sentido a lo que no comprendemos, lo que no podemos manejar? Marina Arias nos muestra en su nueva novela que los vínculos y las sensaciones latiendo desbocadas se vuelven lo imprevisible y lo efectivamente humano en un mundo que lucha contra la tiranía de la virtualidad. Sentir y dejarse llevar por ciertos sentimientos sigue siendo, nos propone la autora en una novela muy divertida y adorable, el mayor de los riesgos a los que, sin embargo, vale la pena entregarse.  

Walter Lezcano


Marina Arias


Marina Arias (Buenos Aires, 1973). Creció en Haedo. Publicó las novelas Fioruchi, Bondi, Neoprene y Mochila que forman la saga sobre Mariana y Christian, los libros de relatos Cuentos blancos y Hacia el mar y el de poesía La felicidad ajena.

Relatos y poemas suyos integran varias antologías (Audiocuentos, Cuentos a la calle, Toda poesía es hostil al anarcocapitalismo) y han sido publicados en medios gráficos y digitales (Página 12, Excéntrica, Desconocida, Hamartia, Acción).  

Es doctora en Comunicación, profesora de escritura de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y Codirectora del Laboratorio de Ideas y Textos Inteligentes Narrativos (LITIN).

Desde 2018 hace Todo es Tango por FM La Patriada emisora en la que también es columnista literaria del programa Todos en cuero.

Lleva adelante el ciclo de entrevistas a escritores y escritoras Un libro y un Café en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Además es cocreadora y curadora del sitio de libros digitales latinoamericanos narrativargenta.wordpress.com.


martes, 15 de julio de 2025

Todo lo que nos ata, de Francisco Giarcovich

 


Viajar con Francisco Giarcovich me desconcierta. Y con “viaje” no me refiero solo a trasladarnos de un lugar a otro sino a casi cualquier experiencia que implique un comienzo y una trayectoria. El solo hecho de anticipar un recorrido parece incomodarlo, como si eso pudiera romper el cristal que envuelve la aventura o, peor aún, atraer algún tipo de maldición. 
Cuando leí Todo lo que nos ata, lo entendí: para él, el tiempo del viaje transcurre a la inversa. No comienza en la planificación, proyectándose hacia el futuro, sino en el propio desplazamiento y en la creencia de algún tipo de fe o de sincronía, como si hubiera alguna fuerza que de manera secreta nos guía. Como si la palabra “viaje” debiera ser sinónimo de “inesperado”. 
Pienso esto mientras miro a nuestra hija jugar con un escarabajo negro y brillante, su más reciente hallazgo, y en cómo todo lo que intentamos anticipar en ella nos resultó en vano, porque siempre logró sorprendernos. Qué difícil es intentar resumir, en pocas líneas, un libro cuyo contenido me resulta tan cercano y, al mismo tiempo, se despliega ante mí como si lo descubriera por primera vez. 
Pareciera que los personajes de este libro repitieran una función de diferentes maneras, como si cada uno pareciera buscar una revelación similar: la necesidad de deshacerse de sus vestiduras urbanas para transitar una transformación hacia lo primitivo o lo salvaje. En cada caso, ese mismo desplazamiento en donde abandonan la urgencia por controlarlo todo es donde terminan entregándose a algo más instintivo, más puro o más leal y, además, a una forma espontánea de la libertad.
Lejos de la estética social, incluso abrazando a veces lo grotesco, encuentran ahí sus propios refugios para enfrentarse a sí mismos. Y es allí, en una choza abandonada en medio de ninguna parte, en un sendero chamánico o frente al ardor de a una fogata, donde su esencia más profunda se asoma y luego de verla, para cada quien, al igual que para cada uno de nosotros, ya no habrá vuelta atrás. Bárbara Echevarría

Francisco Giarcovich
 

Francisco Giarcovich (Buenos Aires, 1983). Cursó estudios en Letras y en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. También estudió Cine en la Escuela Nacional (ENERC) y en la Universidad Nacional de San Martín. 
Trabajó en editoriales de Argentina, Ecuador, Bolivia y Chile. En el 2020, lanzó Nuevas Narrativas (NN) un espacio de formación para autores literarios en el que da clases actualmente junto con un equipo de escritores y docentes. 
Estuvo entre los tres finalistas del premio internacional B-Arte 2022; obtuvo un segundo premio nacional en el Ciclo de lecturas de Brandsen, y fue finalista del premio internacional Equis Novela 2015. Participó de publicaciones en antologías de cuentos, revistas literarias y periódicos. 
Todo lo que nos ata es su primer libro de cuentos publicado.



martes, 8 de abril de 2025

Zambullida, de Salomé Wochocolosky


 

En los dieciséis relatos en primera persona de Zambullida, la voz de Salomé Wocholosky sumerge a quien lee en la construcción de una subjetividad que si bien se desentraña a medida que la narración avanza, también desde el comienzo se explícita, se desnuda, se deja ver. El procedimiento, que sigue la corriente aparente de la oralidad, arma en cada historia un puente entre la palabra y su fondo emocional. No frías conceptualizaciones, no análisis ni abstracciones, nada de esas zonas muertas que distancian. La frescura conjugada con la reflexión, la ternura extraída de la misma fuente del desamparo, el humor, el sentimiento de inadecuación, y la disidencia política -gordx, lgtbi, de género- se revelan como consecuencias de una lúcida sensibilidad, a veces descarnada: Vi en sus ojos lo que llevaban los míos, eso que después y ya antes había sentido, que se notó e intenté tapar: desprecio. Despreciándola me despreciaba. Efecto de interpelación y belleza produce la lectura de Zambullida, libro que también puede ser un dinámico anecdotario, un punteo de sucesos biográficos transformados por la ficción. Si un hilo cose todos los retazos con los que Wocholosky compone esta estampa conmovedora es el de la falta original: Una sed de amor, como se titula el último relato. Pero leer a Salomé puede sin embargo desconcentrarnos del dolor, por el rato que estamos frente a estás páginas dejarnos imbuir por el alivio de una literatura que batalla contra la dureza del mundo.

 

Paula Jiménez España



Salomé Wochocolosky nació el 6 de marzo de 1980 en el barrio de Villa Crespo. Estudió Sociología. Coordinó talleres de escritura y literatura en bachilleratos populares y en el Hospital de Emergencias Psiquiátricas Alvear. Militante y activista gorda y por las disidencias sexuales de género e identitarias. Escribe cuentos, crónicas, relatos y alguna que otra poesía.

 

Ilustración de tapa : Hexico 

Fotografía de autora : Noelia Monópoli



Cómo se puede querer tanto a alguien, de Tali Goldman

 

Un texto es una forma de atentado, en el sentido en que dinamita lo establecido, rompe con las seguridades preexistentes e instaura una nueva realidad, precursora, casi siempre más angustiante que la anterior. En las situaciones de peligro extremo, escribir es una manera de poner distancia de la tragedia, es digamos, un ansiolítico natural que nos regala el psiquismo para no sucumbir a la angustia.

Nuestra época, y nuestros contemporáneos, encarnan el déjà vu de un antisemitismo desinhibido como una forma de enfermedad social renovada, esta vez, bajo el signo del Bien y con el aval del campo cultural, cuándo no. El arte es también criminal, sobre todo cuando se proclama en nombre del Bien. Los relatos de Tali Goldman marcan una ruta posible en el mapa actual, una ruta policíaca, sin impostura, que investiga historias de vidas argentinas, judías, bajo la dictadura militar de Videla y el atentado a la AMIA.

En Cómo se puede querer tanto a alguien, las diversas crónicas se encastran como una Mamushka. Diana Malamud pierde a su marido en la AMIA y queda viuda con dos hijas. Pero antes de todo eso, en 1976, se exilia después de un terrible allanamiento en su casa y logra huir gracias a un operativo secreto, liderado por Dany Recanati. Un israleí que arriesga su vida y la de su familia para salvar a 400 argentinos judíos de la feroz dictadura en Argentina. Esa misma dictadura es la que arrebata a Ezequiel Rochistein del vientre de su madre. Décadas después, ya abogado y trabajando en la Fuerza Aérea, descubre que su identidad es otra: no es hijo de un militar, sino uno de los nietos buscados por Abuelas de Plaza de Mayo. En 2020, en plena pandemia, Ezequiel recibe una misión secreta que lo conecta con su pasado más hondo.

Como un documental en prosa, la escritura de Tali Goldman, nos muestra la aventura de los infiltrados, los agentes secretos y personas con falsas identidades, de ahí su valor testimonial pero también literario, en una época de enajenación de las identidades.

 

Ariana Harwicz


Tali Goldman (Buenos Aires, 1987) es Licenciada en Ciencias Políticas (UBA) y magíster en Escritura Creativa (UNTREF). Trabajó como periodista en la Revista Veintitrés, El Argentino, Radio Nacional y Futurock, entre otros. Actualmente es guionista de podcast y colabora en las revistas Gatopardo y Anfibia. En 2018 publicó La Marea sindical. Mujeres y gremios en la nueva era feminista (Editorial Octubre) que ganó el premio de la escuela de periodismo TEA en la categoría crónica periodística. Es autora del libro de relatos Larga Distancia (Concreto editorial) que obtuvo una mención especial en los premios nacionales del 2022. Publicó un perfil de Diego Maradona en el libro “Ídolos” (Editorial UDP), editado por Leila Guerriero. La crónica “Cómo se puede querer tanto a alguien” resultó ganadora del concurso por los diez años de La Agenda.

 

Fotografía de autora : Noelia Monópoli

Fotografía de tapa : Archivo personal de Diana Wassner 








lunes, 11 de noviembre de 2024

PUNTO CARAMELO de MERSI SEVARES

 

Punto caramelo de Mersi Sevares habla de lo difícil y de lo excitante.

Del punto exacto, es decir de vivir en este mundo caro, a fuerza de amarlo. Mersi porta el divino tesoro de su juventud,  se deja crecer las alas y sobrevuela esta ciudad con el largavistas de la poesía. También con sabiduría, con “la cicatriz de haber pertenecido” y con la urgencia del deseo. Como si fuera nuevo en esto de ser terrícola y necesitara otra vez definirlo todo.

¿Puede la poesía verse, tocarse, agarrarse con una manopla porque lo que sale del horno es fuego? En Punto Caramelo hay algo de esa magia de la cocción lenta, de la observación minuciosa, lo que se funde y se amasa en una cocina, de donde vienen los ruidos más amables y también los filos de la cuchilla.

Hay una voz aguda y punzante, como quien intenta habitar la experiencia con las yemas de los dedos.

Los poemas de este libro son dispositivos de conocimiento y reparación. “el amor crece en la costura de los fragmentos” y es así como se comprende en la poesía de Mersi, con paciencia de aguja que punto por punto hinca la tela y recompone agujeros.

Todo está en la mirada, parece decirnos este libro, que también equipara mirar con amar.

A contracorriente de la inercia urbana, esa trama que adormece y que nos quiere quietxs, Punto Caramelo celebra el movimiento, la vida entendida como ebullición, metamorfosis, audacia. Defiende la lengua que es mutante, irrefrenable igual que esas raíces de árboles que rompen baldosas. Y con ella estos poemas hacen lo que quieren de manera festiva, lúdica y llena de inteligencia combativa, nos hacen preguntas con escenas inquietantes ¿Quién fue el primero en decir “esto es mío” y no vio a la vida mirándolo?

 Flor Monfort y Noe Vera



Mersi Sevares (Buenos Aires, 1996) Si aprende algo nuevo en el día, ese día ya lo ganó.

Es artista escénicx, licenciadx en Letras (UBA) y profesorx de teatro. Su género va de un lado a otro, cruza identidades, como en sus obras.

El EP Acá las puertas es la continuación sonora a su mazo de cartas Estas Llaves. Co-escribió, dirigió y actuó Colúmbidas, La Mula endiablada y Terraza con Grupo Dientes. Co-escribió Las jóvenes Promesas con Federico Lehman. Mersi busca las zonas fronterizas que existen entre las disciplinas para transportarse de una a otra, develar las costuras, traducir, acercar y fundar otros mundos posibles..

 

Fotografía de tapa y de autorx : Diego Stickar

 

           





jueves, 18 de julio de 2024

La canción del día, de Eugenia Pérez Tomas, por Camila Fabbri

 


La canción del invierno por Camila Fabbri

Sobre la presentación de La canción del día, de Eugenia Pérez Tomas

  

Vi una capucha amarilla perdida en el vaivén de Scalabrini Ortiz y Paraguay.  Se agarraba los brazos para evitar el frío o para ponerselo a favor. Estaba nerviosa pero también satisfecha, como alguien que acaba de recibir un trofeo hermoso.  Al lado suyo, una chica de anteojos grises sonreía mientras levantaba unas cajas. Me acerqué sigilosa hasta que entendí que eran las personas que estaba buscando. Cuando la capucha amarilla me vio,  sonrió con toda la cara. En su alegría, el frío se desvanecía. Perdía importancia.  Pocas cosas más lindas que ese gesto en la cara de alguien que me ve llegar. Entre las dos me explicaron que el bar donde ocurriría la presentación, en pocos minutos, todavía estaba cerrado. Que teníamos que esperar a que llegara Gustavo a levantar las persianas para bienvenir los nuevos libros. Me ofrecí a ayudarlas. Caminamos las tres con cajas y bolsas repletas de ejemplares. Gabriela Luzzi, editora y creadora de Paisanita, llevaba los anteojos grises, Eugenia Pérez Tomas, la escritora que acaba de publicar su último libro La canción del día, llevaba la capucha. Todas llevábamos las cajas. Lo que había alrededor nuestro era un domingo que nos empezaba a involucrar.


Alrededor del Varela Varelita se agrupó un grupo de gente con guantes y gorros. Podríamos haber aplaudido como en el teatro, en el deseo de que algo empiece. Nos enredamos en conversaciones que queríamos tener. Amigas, conocidos, gente que no veíamos hacía muchísimo tiempo. Todos y todas ahí reunidos para acompañar la llegada del libro de esa persona querida, de esa escritora admirada.

La jornada traía también la presentación del libro de poesía Aieka, de la autora Daniela Aguinsky, así que el público, a medida que pasaban los minutos, se triplicaba.

  


Una especie de Woodstock de la modernidad se encaramó hacia la puerta del Varela Varelita ni bien Gustavo o Alfredo trajeron la llave. El bar estaba intacto y frío. Las mesas beige, las sillas acolchonadas, los afiches de películas argentinas y uruguayas en las paredes. Fuimos los encargados de entibiar el lugar, lo logramos muy rápido. Dos chicos que pasaban por las mesas nos preguntaban qué queríamos. Suplicamos cafés. Ahí adelante, en una reunión de mesas que simulaban un escenario, Eugenia y Gabriela se acomodaban para empezar, ahora sí, a decirnos algunas cosas.

Las presentadoras de La canción del día fueron la escritora y periodista Sonia Budassi (autora de Animales de compañía, recientemente publicado en Entropía, La frontera imposible, Periodismo, entre otros), y la poeta Natalia Romero (autora de Puede que la muerte mienta, El principio luminoso, entre otros). Ellas también se acomodaron ahí, con las camperas a media asta y los borcegos o zapatillas bien ajustadas, para evitar cualquier corriente de aire. Sonia tomó la delantera, sentada del lado izquierdo de la mesa. Eugenia tomó el centro y miró al suelo, porque eso de que hablen de ella y de su obra siempre la pone introspectiva. Sonia subrayó muchísimas partes de la novela, leyó en voz alta oraciones que le parecían sublimes -parafraseando el adjetivo que ella eligió usar-. Habló sobre la complejidad de escribir en segunda persona, sobre la fragilidad de ese distanciamiento tan leve. Citó el libro Autoayuda de la escritora norteamericana Lorrie Moore, ahí donde la autora también se escribe a sí misma para acomodarse en su día  a día y poder sobrevivir. Sonia generó un deseo ansioso de lectura, unas ganas genuinas de querer asomarse en la forma de repartir las palabras que tiene Eugenia.

La canción del día es, para mí,  una novela movediza, inexacta. El relato es lineal, avanza sobre ese carril único hasta que no, hasta que ramifica para ejemplificar con anécdotas históricas, con hitos reales. El libro es un diario, pero no es un diario. Por momentos está signado por un esquema de días, pero esa forma de narrar también desaparece. Es imposible aferrarse a algo que perdurará en La canción del día, su estructura es una tormenta. Ima es Eugenia, pero podría no serlo, porque Ima es una mujer embarazada que pronto tendrá a su primera hija y lo que se narra sobre esa experiencia es íntimo, sí, pero también es absolutamente universal. Lo que logra Eugenia en su libro, al menos para mí, es hablar de millones de asuntos tomando como eje principal la maternidad. Como si encontrara un lenguaje cercano a ese tema para hablar de eso, pero también de esto otro, y un poco sobre aquello también. El lenguaje, lo natural, lo ajeno, el amor, la falta de amor, la pérdida del padre, la pérdida de la madre, convertirse a algo, en madre sí, pero convertirse, en la conversión en sí, la rutina, el hambre, el miedo, el terror absoluto, el vacío, la caída, la llegada, el regreso. Todo eso junto conviviendo. Ima tiene una hija, Eugenia tuvo una hija en el 2018. Esa hija se llama Amelia y estuvo ahí, esa tarde de domingo estuvo ahí con nosotros. El libro está dedicado a Amelia y ella estuvo ahí, comiendo un chupetín con forma de chupete, porque ya no es una bebé pero tampoco es otra cosa. Entonces no usa chupete, pero sí come uno que hace las veces de. Amelia en los brazos de su papá, Andrés, miraba a su mamá con timidez porque estaba rodeada de extraños, pero la miraba con una especie de amor y admiración, y cuando Eugenia la nombró, porque agradeció a todos y a todas las presentes, Amelia levantó la mano, como si estuvieran pasando lista, porque ella estaba ahí. Quería remarcar su presencia ineludible. Que Amelia haya estado ahí, con sus rulos, siendo la protagonista- de algún modo- de este libro real  y no real que se se presentó esa tarde.

 Estuve cerca de Eugenia todo ese tiempo. Cuando el embarazo fue una noticia, cuando el embarazo fue cuerpo, cuando Amelia gateó, cuando Amelia ya tenía una identidad, un carácter, las veces que Amelia me preguntó quién soy y yo no supe qué contestarle. Esa tarde bienvenimos un libro, sí, pero también fuimos espectadores de ese haber maternado, de ese estar maternando. Amelia y Eugenia estuvieron ahí, esa tarde noche. Y eso, a muchos, nos hizo llorar de emoción.

 

 

Fue Natalia Romero quien cerró la jornada que esperamos tan ansiosos. Eugenia, otra vez, puso los ojos sobre el suelo. Ya agradeció, pero igualmente la situación siguió poniéndola algo tímida, vuelta sobre sí. Natalia leyó un texto de una gran belleza. Tomando pasajes de La canción del día y algo de su propia forma de usar las palabras, se asomó al corazón del libro, como si hubiera visto algo que todavía nadie. Se metió ahí, de lleno, y nos compartió su experiencia, como si estuviéramos todos a tientas, también, con los ojos cerrados. Aplaudimos con las manos tibias, ahi sí, después de haber tomado esos cafés. Quisimos abrazar a las escritoras, agradecerles por eso que hicieron ahí, sentadas en esas mesas beige.

Eugenia tomó la palabra, una vez más, y leyó un pasaje breve de la novela.

 Lo que escribe y lo que lee, esa cadencia al nombrar, entre escurridiza, delicada y sensible, se parece mucho a la esencia de su libro. Oímos lo que tiene para contarnos, de esa forma en que ella lo hace. Sostiene el libro con las manos que apenas tiemblan,  un mechón de pelo se le escapa de atrás de la oreja. Mueve un pie. Cuando rostro y escritura se encuentran, ahí está: Eugenia.

 

 


 



Crónica del 16 de julio de 2023 en Varela Varelita. Muchas gracias a nuestra cronista invitada.

Camila Fabbri nació en 1989 en Buenos Aires. Estudió en la Escuela de Arte Dramático y su primera obra (Brick) ganó un concurso en 2010. En 2012 se representó una segunda obra, Mi primer Hiroshima 2​ Fabbri fue nominada al Cóndor de Plata por su papel en la película de Martín Rejtman de 2014 Dos disparos. También ha aparecido en High Tide de Verónica Chen. ​

Fabbri debutó como escritora en 2015 con la colección de cuentos Los accidentes en 2015. Su segundo libro fue la novela de no ficción El día que apagaron la luz sobre el incendio de la discoteca República Cromañón, seguida de otra antología de cuentos titulada Estamos a salvo. 4​ 5​ En 2021, fue nombrada por la revista Granta como una de las mejores escritoras menores de 35 años en lengua española. 

En 2023 debutó como directora de cine llevando a la pantalla su novela El día que apagaron la luz, la película se tituló Clara se pierde en el bosque.

El mismo año publicó La reina del baile, libro finalista en la 41 edición del Premio Herralde de Novela

jueves, 1 de junio de 2023

AIEKA de Daniela Ema Aguinsky


 ¿Aieka? ¿Dónde estás? La pregunta que Dios le hace a Adán. La primera vez que Dios habla. Y no es porque no sepa dónde está el hombre, es para que el hombre se pregunte y decida dónde está.

Uno está donde está la cabeza, decía mi rabino. ¿Dónde tengo la cabeza entonces, ahora que me quedé sin rabino, sin abuela, sin vajilla? Estos poemas son las preguntas a esas preguntas. El duelo, las fuentes judías, la experiencia familiar, amorosa, contemporánea, la mitología y la errancia entre ellas. La escritura del otro lado de la mejitzá, colándose por los agujeritos.

Lilith, la esposa de Lot, Venus, Eco, mi abuela Berta, mi bisabuela Catalina, la oveja Dolly, Tamara Kamenszain forman parte de un mismo universo que da vueltas, con propósito incierto. Subvertir las preguntas, sobresaltando las interpretaciones. La mujer en busca de sentido: con la cama sin hacer, medio limón en la heladera. Daniela Ema Aguinsky




PREVENTA 2023 haciendo click o copiando el siguiente link:

https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-1426720608-preventa-aieka-de-daniela-ema-aguinsky-paisanita-ed-2023-_JM#position=32&search_layout=stack&type=item&tracking_id=69b7dcbe-3599-4636-9610-7b07ea1f51c1

¡Muchas gracias por participar!





lunes, 31 de enero de 2022

TERAPIA CON ANIMALES de Daniela Ema Aguinsky


Entre Casi incendio mi cuarto con una vela y Estoy enamorada de Ellen Bass, sucede este libro de Daniela Ema Aguinsky, donde cada instante incinera el anterior con gracia imprevista. No remover y no/ adelantarse, vivir en el ahora, iluminar el acontecimiento antes de que se pierda parece ser su condición natural. Lo cotidiano se funde con lo trascendente: menstruar y Sinagoga conviven en el espacio del poema sin molestarse. En Terapia con animales el deseo se transfigura en objeto, de una separación quedan los restos congelados en el freezer, de una infidelidad, tan sólo la bombacha olvidada entre las sábanas. Confidencias breves disponen a esta voz original y solitaria a encontrar en el amor un vocativo donde probarse la distancia: Hoy no te toco/ te ayuno. Lejos de toda solemnidad, en este libro coinciden armoniosamente el hambre y la abstinencia, la concisión y una soltura adorable para probar que el mundo, aunque esté usado, necesita de la creación para afirmarse. 
Fernanda García Lao




Daniela Ema Aguinsky (Buenos Aires, 1993) Se formó en cine (CIC, Di Tella), letras (UBA, UNTREF) y periodismo. Fue redactora de Espectáculos en el diario “Clarín”. Dirigió los cortos La Guardia Virtual (BAFICI 2019) y Huracán Berta (Asterisco 2020), entre otros. 
En 2021 ganó el Segundo Premio Nacional de Poesía “Storni” del Centro Cultural Kirchner, con los poemas que forman parte de Terapia con animales, su primer libro. El jurado –compuesto por Graciela Cros, Osvaldo Bossi y Estela Figueroa– leyó en él frescura y audacia, y una actualización de la poesía de Alfonsina Storni.
Es traductora de la poeta norteamericana Ellen Bass (Todos los platos del menú, publicado por Gog & Magog, 2021).
Algunos de sus poemas aparecieron en las revistas “Aguinaldo”, “Rapallo” y “Hablar de poesía”.